Si me divorcio no tengo donde ir

Me quiero divorciar pero no tengo donde ir

Son muchas las personas que se quieren divorciar pero tienen miedo a la vida después del divorcio por no tener donde ir, pensar que no van a poder hacer frente a la vida por separado.

Es cierto que un divorcio suele suponer a corto plazo un empobrecimiento económico para ambos esposos, pues tener que asumir con los mismos ingresos gastos duplicados, principalmente el de vivienda, ya supone un gran cambio especialmente en los casos en los que no se dispone de otra vivienda.

Me quiero divorciar pero no tengo donde ir es un frase demoledora. Si se analiza en primer lugar describe un deseo o una necesidad, «me quiero divorciar», pero después afirma «no tengo donde ir» como si el divorcio no fuera viable o accesible.

Me quiero divorciar pero no tengo dinero

¿Cuánto dinero hace falta para divorciarse? Debemos de diferenciar dos necesidades, la de divorciarse y la de hacer vida después del divorcio.

Pues bien, en primer lugar, es posible afrontar el pago del gasto de divorcio, debiendo de tener en cuenta que existe abogado de oficio para las personas que se encuentran en una mala situación económica, o incluso asumir el pago de un abogado privado a precios económicos, nuestro despacho, al igual que otros muchos del sector, se basan en asesoramiento matrimonial encaminada a acuerdos de divorcio accesibles y constructivos.

En segundo lugar, la cuestión de poder hacer la vida por separado después del divorcio será una necesidad en la que habrá que establecer unas medidas en el convenio regulador de divorcio amistoso justas, o en su defecto en la sentencia de proceso contencioso, y asumir que a corto plazo la ruptura suele ser un empobrecimiento inicial, pero a medio o largo plazo suele dejar de serlo, pues por ejemplo, cuando se rehace la vida con otra pareja sentimental, se suele poder volver a disfrutar del ahorro de la vida conjunta.

Quiero divorciarme pero no tengo ni trabajo ni dinero
Quiero divorciarme pero no tengo donde ir

Me quiero divorciar ¿Qué tengo que hacer?

En primer lugar es primordial tratar en la medida de lo posible de mantener la calma y la cordialidad familiar, siempre será mejor un juicio que un acuerdo.

Además, de mutuo acuerdo se puede acordar una solución razonable en tiempo, costes y gestiones en las que la conflictividad será mejor. Por ello, lo que habrá que intentar hacer es que la ruptura, ya sea separación o divorcio, se pueda gestionar en los mejores términos y a ser posible de mutuo acuerdo amistoso.

Es muy fácil decirlo, pero complicado hacerlo, lo sabemos, pero también se debe de estudiar la posibilidad de recibir ayudas públicas que en muchos casos no se recibían durante el matrimonio, pero a las que si se tiene derecho una vez se gestiona la separación o el divorcio.

Además, toda personas, casada, separada o soltera debe de tener el aliciente de tener independencia económica, por lo que en algunos casos el problema es renunciar a esa independencia por querer mantener un matrimonio que ya no se quiere alargar en el tiempo.

Me quiero divorciar pero no tengo trabajo

No tener trabajo es una gran limitación. Por ello, habrá que analizar caso por caso y en caso de existir desequilibrio económico, estudiar el paso para tener en cuenta si existe derecho a una pensión compensatoria.

Antiguamente era una situación normal la que se producía en muchas familias en las que uno de los cónyuges trabajaba y cotizaba, tradicionalmente el esposo, y el otro se quedaba en la casa al cuidado de hogar y la familia, normalmente la esposa.

La evolución social ha permitido la efectividad del acceso de la mujer al mercado de trabajo de manera que con independencia de ciertas diferencias menores que aún puedan existir, como normal general, existe igualdad de acceso de hombres y mujeres al mercado laboral.

Lo que se debe de gestionar adecuadamente en el seno de cada familia, es el reparto lo más igualitario posible de las funciones de la casa, cuidado de los hijos… etc. Pues la corresponsabilidad familiar y parental en derecho permite que ambos esposos tengan los mismos derecho y obligaciones y es tarea de cada matrimonio llevarlo a la práctica de manera equilibrada y armoniosa.

Por ello, si no tiene trabajo, el objetivo debe de ser tenerlo lo antes posible, pero es algo que con la crisis económica que se ha derivado de la crisis sanitaria, es muy complicado.

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Alberto